I - In-A-Gadda-Da-Vida
Incluso los Simpson han hecho versiones de este tema, con lo
que imaginaos lo importante que es. ¿Recordáis cuando Bart modificó los himnos
de la iglesia y añadió uno llamado “En el jardín del Edén” de un tal I. Ron Butterfly?
Pues bienvenidos al rock psicodélico de finales de los 60, porque hoy hablamos
de Iron Butterfly y de su tema más famoso, In-A-Gadda-Da-Vida, que es uno de
los pilares básicos de lo que hoy consideramos el heavy metal clásico.
Este temazo, metafórica (por lo que supuso) y literalmente
(la versión de estudio que podéis escuchar en el link que os dejo es de 17
minutos) de 1968 iba a llamarse “In the
Garden of Eden” (como decía Bart Simpson) pero el baterista Ron Bushy lo
escuchó por unos altavoces buscando un título alternativo, no entendió bien la
letra y lo bautizó con el nombre que hoy lo conocemos, lo que el resto del
grupo, incluido Doug Ingle, compositor del tema y teclista y cantante del
grupo, le pareció una buena “gracia”. Fuera como fuese, en el cuarto de hora
largo de la canción (que ocupaba toda la cara B del segundo disco de los de San
Diego) tenemos uno de los riffs de órgano más reconocibles de la historia del
rock y un grandísimo solo de batería (empieza a partir del minuto 6:20 del
video) que nos evoca a otro de los pocos solos de batería del rock psicodélico como
es el Moby Dick (1969) de Led Zeppelin. Escuchar el tema entero es un viaje de
referencias (no de LSD como se intentaba) a muchos grupos que han marcado la
historia de la música rock. Aparte de los Zeppelin que ya he mencionado, es fácil
que en la cabeza asociemos versos a la música de Blue Cheer, o de un primer
Steppenwolf; que los largos solos de órgano nos lleven al The End u otras
canciones de los Doors; o que el sonido nos transporte a Cream, las primeras
formaciones de Deep Purple o incluso a Pink Floyd (los de Roger Waters también
eran muy de hacer canciones de 17 minutos…)
La versión que hoy os propongo es de una banda clásica del
power metal alemán. Blind Guardian llevan desde mediados de los 80 haciendo
metal progresivo y con letras influenciadas por la ciencia ficción (Tolkien,
Philip K. Dick, Stephen King, etc…) y deleitándonos con grandes y potentes
directos. Pero tampoco son extraños al arte de versionar canciones y darles un
toque metalero muy interesante. De hecho, ya en 1996 sacaron su séptimo disco, The
Forgotten Tales que era un recopilatorio de caras B, rarezas y muchas versiones
geniales y muy dispares (del Mr. Sandman de Pat Ballard, del Surffin’ USA de
los Beach Boys, del The Wizard de Uriah Heep, del Spread Your Wings de Queen, del
To France de Mike Oldfield, o el Barbara Ann/Long Tall Sally que versionaba
sendos temas de The Regents y de Little Richard). Pero avancemos diez años más
desde ese álbum y vayamos su onceavo disco, “A Twist in the Mith”, cuyo primer
single fue Fly. En la edición del sencillo incluyeron una cara B que no pasó el
corte del disco pero que editaron de esta manera: esta tremenda (aunque
sustancialmente más corta) versión.
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