F - No dudaría
Falta música en español! Eso me decía una gran amiga hará un
mes, cuando le contaba que iba a abrir este blog. Y es cierto, los que me
conocéis bien sabéis que me gusta más la música en inglés que la música en
castellano. Eso no quita para que haya que reconocer que en la escena patria se
hagan grandísimos temas y haya pedazo de músicos. Una cosa es que no sean mi
estilo y otra cosa es negar su existencia y su calidad. El caso es que en esa
conversación (y gracias a los efectos de las cervezas que iban cayendo y a
nuestro absurdo sentido del humor) creamos un blog paralelo donde Los
Petersellers y el Reno Renardo eran lo más serio, el folclore popular y los
cantautores eran la nota predominante y Sabina salía por todas partes (ella es
una gran fan). De aquella conversación algo quedó y alguna sugerencia acepté y
por ello hoy vamos a hablar de una de las grandes de España, Lola Flores.
¿Cómo? ¿Que esto se sale mucho de mi línea habitual? Vale, pues entonces
hablemos de algo que va más con el estilo del blog. Hablemos de Lola Flores, que
es la madre de Antonio Flores.
Hijo mediano de La Faraona y el Pescailla, la sangre corría
por las venas del pequeño Antonio desde su nacimiento en 1961. La música y la
farándula y eso le llevó a una vida a caballo entre el cine y la música. En su
faceta de músico empezó a destacar con su debut a los 19 años “Antonio” que
contenía este No dudaría que se ha convertido en uno de los mayores himnos
pacifistas de la música española. Después llegarían otros cuatro discos, tres
de estudio y uno en directo, con canciones que quedarán en la historia de la
música española (la versión rockera del Pongamos que hablo de Madrid de Sabina,
el Siete vidas o el Cuerpo de mujer; por no decir todas esas que compuso para
otros, como casi todas las de los discos “De ley” y “siento” de su hermana
Rosario). La depresión por la muerte de su madre apenas 15 días antes, y una
sobredosis de drogas y alcohol se llevaron a este genio musical, que seguro que
podría habernos deleitado con más magia. Eso no lo dudaría.
Como cualquier chaval que se crió en Madrid en los ochenta,
crecí con la leyenda urbana de que tiempo atrás en el patio/gimnasio de mi colegio
tocó una vez en directo Leño. Sea o no verdad (me decanto por esta última
opción), el caso es que Rosendo de Mercado es uno de los grandes del rock de
este país. Debutó con Ñu en el 72 (en la primera etapa cuando aún se llamaban Fresa)
y en el 77 fundó Leño, una de las bandas fundamentales en el panorama nacional
con auténticos himnos heavy como “el tren”, Este Madrid” o el mítico “Maneras
de vivir”. Y después de casi diez años con Leño, el de Carabanchel emprendió
una carrera en solitario que, una vez más, le consagró como la gran estrella
que es. “Agradecido” o “Pan de higo” son temas que desde el lanzamiento de “Loco
por incordiar” (1985) llevan sonando en cualquier emisora o garito rock que se
precie en España. Desde entonces, y mucho más prolífero que en Leño (que en
nueve años de vida sólo sacaron tres discos al mercado) han llegado una
quincena de discos de estudio, cinco en directo, cajas recopilatorias, tributos
y multitud de conciertos y colaboraciones. En 2004 salió al mercado “Rarezas”,
disco recopilatorio que incluía versiones de temas propios en otra clave y
algún extra, como esta versión maravillosa.
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